La indigencia, es una de las grandes problemáticas que la sociedad
ha tenido que enfrentar desde tiempos remotos; pero este ha incrementado
durante los siglos XX Y XXI en Latinoamérica. Debido al crecimiento de la
pobreza, y a la poca ayuda del gobierno frente a este asunto. Los índices de indigencia
han aumentada de forma negativa, o mejor dicho han disminuido poco.
Se dice que una persona, así como un hogar, sufre de la
indigencia o está en estado indigente, cuando sus ingresos mínimos mensuales
son destinados para los recursos básicos de las personas (alimento, agua,
electricidad, etc.), y estos no satisfacen sus necesidades básicas alimentarias,
obligando al individuo o al grupo de individuos, muchas veces a pasar hambre y
a sufrir de diversas enfermedades graves como la desnutrición.
Generalmente, un indigente carece de hogar, servicios
sanitarios básicos, alimentos, ropa adecuada y puede llegar a consumir drogas.
Así mismo, el indigente muchas veces se encuentra en un estado de marginación
social, donde el apoyo y colaboración del estado y la sociedad son igual a nada.
Los habitantes de la calle también son afectados negativamente por los elevados
índices de desigualdad. Debido a esto, muchas personas habitantes de la calle
solo pueden sobrevivir gracias a la caridad o las limosnas que consiguen.
Otro
problema grave presente con respecto a la situación de indigencia, es la falta
de tacto e intolerancia con la que se trata a las personas que están pasando
por esta situación, por no mencionar a la mayoría de los habitantes de la
calle. No debemos olvidar que estas personas como todos nosotros son seres
humanos, ciudadanos de un país y por ende tiene nuestros mismos derechos.
Algunas veces podemos llegar a pensar que los mismos indigentes son los culpables
de esta situación, y aunque puede ser cierto, probablemente nunca podremos
llegar a saber lo que pudo pasarle a estas personas en su vida. Así mismo,
muchas veces la mayoría de ellos desean cambiar y tener una vida digna, feliz,
diferente, pero sienten que no pueden por miedo a nuestra propia sociedad, o simplemente no se les da la oportunidad,
principalmente por la falta de presencia de su gobierno o estado. Estas
personas son casi inexistente, y el pensamiento, primero yo y por último los demás
debemos cambiarlo.
La mayoría de estas enfermedades, se pueden trasmitir vía oral y respiratoria, al ingerir alimentos en compañía o prestarse los elementos que utilizan para su consumo de drogas. “Usualmente no tienen las precauciones ni prácticas de higiene que les ayuden a prevenir el contagio”. Además, las enfermedades venéreas y el VIH son algunas de las más recurrentes. Los desórdenes mentales, producto generalmente del consumo de drogas, son comunes en algunos los habitantes de la calle.
Mi rol como futura enfermera es ayudar en diferentes programas de ayuda al indigente, en donde se puede tratar los diferentes tipos de enfermedades más prominentes de esta población. Estos programas procuran garantizar a estas personas el cumplimiento de sus derechos fundamentales, como la vida, la seguridad, la igualdad, la libertad, entre otros. Tratar temas sobre la sexualidad, enseñarles cómo puede se puede proteger de enfermedades transmisibles, ya sea vía sexual o por uso de agujas infectadas (drogadicción).
Realizar tratamientos médicos y cuidarlos en los procesos de recuperación a personas dispuestas a someterse a ellos y quedarse allí. Con este panorama se puede comprobar que si bien los habitantes de la calle, por elección o infortunio, están desprotegidos y aislados del resguardo del Estado para muchas cosas, en cuanto a salud, aunque sea poco, poder brindar ayuda.
Estos tipos de programas son una importante base dentro de la sociedad, ya que allí, las personas que carecen de hogar, pueden limpiar sus cuerpos, recibir un alimento balanceado.
PAULA ANDREA ANGARITA SEPULVEDA



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